DE MI BOCA SALEN ESPIRITUS NO PALABRAS…

Lina Mazenett

Artista Plástica y estudiante de Especialización en Estudios Amazónicos de la UN Sede Amazonia

 

 

 

Instalación: De mi boca salen espíritus no palabras…

Técnica: Conjunto de Tokais (repelentes espirales) con frases de indígenas de distintas etnias.

Dimensiones variables

2018

 

Un espacio donde la palabra amanece, sale, gira, se retuerce, danza e invade finalmente los cuerpos de todos los participantes, esto es el círculo de la palabra y la cátedra La Lengua es Espíritu.

Allí, tuve la oportunidad de escuchar a sabedores indígenas, sus palabras, sus historias y sus consejos, algo que realmente ha transformado mi pensamiento. En este lugar del mundo es posible acceder a estas bibliotecas andantes, hombres y mujeres que cargan consigo un enorme conocimiento y experiencia, que comparten de forma muy generosa, con quien posea la disposición del cuerpo y del espíritu.

En estos momentos de la palabra, donde se ligan los pensamientos unos con otros, lo mas largo que se pudiere, hay algo en particular que ha capturado mi atención desde el tiempo que llevo en la Amazonia, y es sobre este objeto en particular, que quiero extenderme y abordar plásticamente.

Como en muchos rituales -y este no es la excepción- el humo, inciensos, resinas o tabaco es usado comúnmente con fines purificadores. En los rituales de la palabra en la Amazonia colombiana, particularmente en Leticia y zonas aledañas, nunca puede faltar un objeto, que ha mi parecer, se ha convertido por usos y costumbres en un objeto ritual importantísimo.

Me refiero al Tokai, un repelente insecticida en forma de espiral, creado por un empresario japonés a mediados del siglo XIX, quien nunca llegó a imaginar que su invención mas allá de aturdir mosquitos, se convertiría, según mi percepción, en un objeto ritual de suma importancia, convirtiéndose en testigo mudo e incondicional de la palabra dulce compartida por los abuelos de la Amazonia.

Este objeto espiriforme de 15 mm de diámetro se configura así como humo ritual de purificación, cuyo movimiento ascendente y giratorio asemeja la palabra desenvuelta de un abuelo.

Me interesa muchísimo la manera en que este objeto -un insecticida-, se desterritorializa e ingresa en un contexto ritual y de la palabra; su forma espiral constituye originalmente una solución practica ingeniada y sugerida por la esposa del inventor japonés, solución que obedece a cuestiones de efectividad, pero a su vez, esta forma de espiral es el glifo universal de la temporalidad.

Casualmente, en el contexto local mencionado funciona como un reloj, en cuanto es un objeto que registra un determinado lapso. Un Tokai, según las condiciones de ventilación del lugar donde se encuentre, puede durar entre 7 a 12 horas continuas.

Esta forma arquetípica, original y cósmica encuentra sentido en el contexto simbólico de la Amazonia, especialmente cuando la vinculamos con la serpiente, cuyo movimiento y desenvolviendo es índice de la transformación y de la evolución interior.

Quizás debido a lo anterior, el Tokai despertó mi atención, ya que de cierta forma evoca algo que he venido percibiendo de este lugar, me refiero a que es un epicentro alquímico, es decir, que la Amazonia es el lugar por excelencia de la alquimia, aquí todo se transmuta, se adapta, se transforma, empezando por uno mismo.

A partir de estas reflexiones que surgen de la vivencia en este lugar particular, propongo la presente instalación, la cual consiste en un conjunto de tokais en los cuales están inscritos una serie de frases -aforismos- recogidos a lo largo de las sesiones de la cátedra La Lengua es Espíritu así como del círculo de la palabra.

Estas frases están escritas con lápiz blanco en la superficie de los tokais siguiendo el movimiento espiral del objeto. Todos ellos son dispuestos en el piso configurando un texto de diálogos y recuerdos, donde lentamente las frases allí consignadas (de los abuelos sabedores) se van consumiendo, evaporando e inhalando por los visitantes.

El humo -en la instalación- es el elemento plástico central dentro de esta experiencia transformadora, en la cual, la palabra se volatiliza y no se fija en ninguna superficie rígida convencional de escritura, sino que las palabras se incorporan, es decir, ingresan en los cuerpos a través del olfato, dejando tan solo una sutil huella de cenizas apenas visible.

 

 

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